Filipinas ordenó a su ejército el envío de aviones y buques de guerra para llevar ayuda a las zonas devastadas por un potente tifón que desplazó a cientos de miles de personas y dejó al menos 211 muertos.
Muchas regiones del centro y el sur del país están aisladas después de que el tifón Rai, el más fuerte que ha azotado el archipiélago este año, dejara fuera de servicio las conexiones eléctricas y de comunicación, complicando las labores de rescate y ayuda. “Todavía estamos evaluando los daños, pero son enormes”, dijo el secretario de Defensa, Delfín Lorenzana, citando los primeros informes. “Lo primero que estamos haciendo es ocuparnos de los (suministros de) alimentos y agua y de la atención médica de los heridos”.
La policía dijo que el número de muertos por Rai se eleva a 211, lo que lo convierte en uno de los tifones más mortíferos que han golpeado la nación del sudeste asiático. También hay más de 200 heridos y 52 personas desaparecidas. (Reuters)